Cómo actuar ante un accidente laboral

Una buena prevención de riesgos laborales puede evitar, y de hecho evita, muchos siniestros en el puesto de trabajo. Pero lo cierto es que, por unos motivos o por otros, los accidentes laborales ocurren y es muy importante que el trabajador conozca sus derechos y que sepa cómo actuar en cada caso. En estas situaciones, la ley le ampara frente a su propia empresa pero también establece cuales son las obligaciones hacia él desde la administración, la Seguridad Social y otros estamentos.

En principio, cuando un asalariado padece un siniestro en el trabajo, debe acudir en primer lugar a la mutua que le corresponde. Bien es cierto que, si el accidente es muy grave o los servicios de emergencia así lo recomiendan, deberá ser trasladado al hospital más cercano o que mejor pueda atender las lesiones que presente. En este caso, dará lo mismo si es un centro de titularidad pública o de gestión privada.

Cualquier empresa privada debe contratar obligatoriamente una mutua laboral. Será esta entidad la que gestione las enfermedades profesionales o los siniestros que sufran los trabajadores. También las bajas y las altas laborales, aunque en este caso siempre suelen barrer para casa en detrimento de los trabajadores. El motivo es que son las mutuas las que se hacen cargo de pagar a los trabajadores mientras están de baja, por lo que suelen apremiarlos para que se reincorporen a su puesto lo antes posible. Es decir, que su decisión está motivada más por criterios económicos que médicos.

Si un trabajador recibe el alta por parte de la mutua, debe incorporarse exactamente al día siguiente a su puesto de trabajo. Desde luego, hay veces que la víctima del accidente laboral no se siente con fuerzas o no se ve capacitado para volver a desempeñar tan pronto sus funciones, sobre todo cuando implican algún riesgo. En este caso, es recomendable que recurran a expertos o profesionales para revertir la situación y exigir, por ejemplo, que les sometan al dictamen de un tribunal médico. Este órgano debe de ser imparcial y será quien determine si el trabajador vuelve a estar capacitado del todo para,  por ejemplo, subir a un andamio, manejar maquinaria peligrosa o cargas pesadas.

Algunos abogados recomiendan que si la mutua da el alta al trabajador en contra de su voluntad, éste debe acudir a su centro de salud y solicitar inmediatamente la baja. Para ello pueden alegar ansiedad provocada por la situación que padecen o cualquier otra razón parecida. El único objetivo de esta medida es ganar algo de tiempo mientras requerimos la revisión de un tribunal médico y evitamos así enfrentar al trabajador a una situación de inseguridad laboral que puede provocar un empeoramiento de sus lesiones.

Respecto a las indemnizaciones, la victima puede recibirlas por varios motivos: por omisión de las medidas de seguridad, por incapacidad permanente o porque así lo establece su convenio colectivo. Si el accidente es grave, la mutua está obligada a dar parte a la inspección de trabajo. Si no lo es, puede ser recomendable que el trabajador dé parte del siniestro a este organismo para que actúe de oficio. En cualquiera de estos casos, el inspector debe visitar el lugar del accidente en un periodo inferior a  24 horas y emitir un informe. Este documento puede sernos de gran ayuda a la hora de reclamar las indemnizaciones correspondientes.

Por cierto, también es importante los plazos que nos da la ley para reclamar estas compensaciones y que pueden oscilar entre 1 y 3 años a partir de que finalice el proceso curativo de la víctima.

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